21 octubre 2017

SOÑANDO OLLA Y CUCHARA




Bajo el alero del amanecer, tez de sombras
y de dulzura ajada y desteñida de sospecha,
tamizan el plomo del odio y lo hacen púrpura
con infantil mirada, rebuscando entre los cubos
y casi nunca hallan nada.

Un trozo de metal,  una chapa oxidada,
una vida aún útil que quiere ser prolongada,
algo de hierro, una vieja lavadora y su motor
que pide ser devanado y peinar los filamentos
en un buen ovillo de cobre…   Un revoltijo desordenado
de aciaga fiesta en el suelo, basuras desparramadas.

Por las callejas, ajadas sombras,
escudriñan su entidad estigmatizada:
¡Rumanos tenían que ser!

En un maltrecho carrito que se fugó
del área de estacionamiento de una gran superficie,
con su cantinela excéntrica de roces,
descamisado él y con delantal y pañuelo ella,
sueños de dos refugiados, 
─europeos de tercera─
reciclando desechos y odios
por un mendrugo escaso de pan, soñando olla y cuchara.

19 octubre 2017

EN LA HIGUERA




En la higuera se ha enracimado la luna
como sabrosa tajada de melón
que se ofrece a los pájaros del alba
y a trasnochadores furtivos,
inflamados de nostalgias
del ayer que sueña lo reiterativo,
entre lo menguante y lo preeminente.

En el hueso del durazno
duerme agazapada la vida, ponderando,
entre lo aciago y lo venturoso,
como caja dorada de la suerte
que no ha de ser, salvo que caiga
en tierra fértil y se abone de constancia
a una mano que mima.

Así los versos, los suspiros líricos
de la madrugada,
que buscan despertar al alba
transcritos de manera elegante,
con el irrefrenable deseo de vivir.          

17 octubre 2017

ERA COMO UN SIGNO DE INTERROGACIÓN




Era como un signo de interrogación
cerrada sobre sí misma:
la barbilla próxima a las rodillas
y la frente enterrada bajo un mantoncillo
que luego le caía sobre los hombros;
para el gentío, ni siquiera una coma
en la que reparar ni reposar el aliento,
como si formara parte del zócalo
a modo de un borrón de tinta grosera
sobre el colorido geométrico del paramento.

Sus ojos dos alfileres romos, como los dos puntos
en un enunciado que se desglosa
por el destello continuado de tanto abandono;
sus manos, dos corchetes,
dos remates de mimbre trenzados de espera
bajo la curvatura de la espalda.

Su mirada alivies como puntos suspensivos
que intuyen las monedas que fueron espera
y acabaron en desesperanza,
─punto y seguido─
o en aquellos otros que miran sin ver
─punto y aparte─

En su frente y en mi mirada, un interrogante:
¿Qué circunstancias le han estrellado a la calle?

15 octubre 2017

SOY TODA LA GENTE



No hay fuego que resista
el soplido de un silencio prolongado.
CARMEN JIMÉNEZ DÍAZ


Soy toda la gente, en mí
la unidad de todas las discordias;
pero soy único, exclusivo, raro
como el sabor de un beso que acabó
en mordisco de mal trato
que buscaba herir desde lo lascivo
y me dejó este silencio prolongado
tatuado a fuego.

Desde entonces como el pan duro de cada día
en el apartamiento de mi tristeza
y el desconsuelo de esta entrega no correspondida
que se atraviesa en los sentidos
como el cubo de basura
en la sobremesa de la cena.

Yo quiero ser como toda la gente,
como cualquiera de los que me cruzo
en las calles con sus caras de cotidianidad
y el excipiente de un coletazo de amor
vivido la noche anterior.

Soy toda la gente, en mí
la unidad de todo lo soñado
y la brecha insalvable de lo acontecido y solapado.

13 octubre 2017

OCTUBRE





Octubre,
iluminando de sombras los días
para que nos adaptemos
a este nuevo ciclo natural que,
a imitación de los cuerpos,
comienza a desnudarse
de lo mucho superfluo.

Cada hoja ojerosa
que va a desprenderse de su peciolo,
es una luz que se apaga
cayendo al vacío,
un desgarro
en el estado de ánimo
y una confirmación de que la vida
es renovación constante,
siguiendo los dictados
del silencioso Hacedor.

11 octubre 2017

ENTRE EL CIELO Y EL MAR





El mar siempre tuvo envidia del cielo
y, aunque de un color semejante,
transmuta a verdoso de celos
y hasta se enfurece.
En las amargas aguas salobres,
una agitación constante
que denota el malestar de tener
que mirar siempre hacia lo alto
y salir derrotado en la comparanza.

¿Dónde las estrellas? ¿Devorando corales?
¿Tal vez ese endoesqueleto, casi paralítico,
es luz ciega de los fondos marinos?

El alumbrado celestial es la envidia
e inspiración de los luminotécnicos que se precien;
para colmo, la mar es tan lunática
que se siente manejada a distancia
por los influjos de la luna
y, como loca que lleva el diablo,
levanta muros de agua
con los que hacerse una atalaya imposible
y así hasta que se le pasa el enfado.

Todos tratan de nadar como pez en el agua;
quien más quien menos
trata de mantenerse entre dos aguas,
pero lo que verdaderamente sueñan todos
es en ser pájaro y volar.

09 octubre 2017

MONTADO EN UN ROCÍN





Iba yo montado en un joven rocín
a quien triplicaba la edad
y él a mí los deseos de aventuras.
Lo monté a pelo,
imitando a los indios de las películas,
prueba satisfactoria,
aunque me sentía más próximo a Sancho
que a piel roja.
Mis piernas arqueadas modelando la panza,
ambas manos aferradas a la crin
cuando el animal inició un trote
el equilibrio se hizo milagroso
y la caída una amenaza cierta.
No me tiró al suelo. Pareciera que se divertía
cuando fue acelerando la marcha
hasta lograr que mis posaderas
no tocaran su lomo.
De repente, como niño que ha hecho una gracia,
paró en seco y me pareció iniciar
un vuelo que despegaba por sus orejas.
Debo mucho a Juan Ramón, entre otras cosas,
pensar que todo burrito
es de algodón y tiene ojos de vivo azabache.